

Jn 14,15-21. Cuando entras a una casa, aunque no haya nadie, el rastro de quien la habita está por todos lados. Desde su olor, a sus cosas, sus fotos, su vida… esa persona se siente, aunque no se vea.







Jn 14,15-21. Cuando entras a una casa, aunque no haya nadie, el rastro de quien la habita está por todos lados. Desde su olor, a sus cosas, sus fotos, su vida… esa persona se siente, aunque no se vea.



